jueves, 16 de septiembre de 2010

La sombra del ciprés es alargada- Miguel Delibes.

Pues no, no lo había leído. Debo ser la única pero hasta ahora no lo he hecho, lo tenía y de repente lo cogí.. así funciona la cosa.. 'por impulso'..

Dice Delibes que 'es un libro con fuerza que mete el frío en los huesos'.. pues sí, es un libro duro, diría que muy duro.

Es una maravilla leer a Delibes.. este sí es un gran escritor. He señalado mil parrafos (me compré unos post-it en forma de flecha que me pirran...' algunos de ellos:

'...El hombre acostumbrado a dos, si le dan tres será feliz; si desciende a uno, apenas percibirá la diferencia. el habituado a diez si baja a tres difícilmente sabrá acomodarse a esta férrea limitación; si llega a veinte no por ellos se incrementará su dicha, porque hay una ralla en que, rebasada, las conquistas no proporcionan utilidad.'

En esta frase está reflejada la forma de vida que el personaje del libro tendrá cuando sea mayor.. "No tener, para no perder".. El planteamiento es duro de narices, es más yo lo definiría de cobarde. No digo que no esté de acuerdo en parte con la frase,  pero supongo, siempre según mi punto de vista, que el quid está en valorar siempre todo lo que se tiene, no tener sólo por tener más y sobre todo no dejar de arriesgar (con cabeza) sólo porque luego se puede perder.. , o sea.. un poco de  'carpe diem'.

Sobre lo de la ralla..

Esto es como el vino.. si entiendes muchísimo valorarás un vino carísimo de la muerte (supongo, no es mi caso) si lo único que te pasa es que te encanta el vino, sin más.. a partir de un precio no distingo si es mejor o peor ya forma parte de 'qué bueno está' y punto pelota... Pero luego pienso ¿habrá una diferencia tan enorme como el precio,  entre un vino de 30 (creo que ya he puesto mucho.. jajaja) y uno de 150?.. pues no,  si sólo lo pueden distinguir cuatro entendidos... Y no digo que no se distingan ¿eh?.


"Me percaté entonces de que la alegría es un estado del alma y no una cualidad de las cosas; que las cosas en sí mismas no son alegres ni tristes, sino que se limitan a reflejar el tono con que nosotros las envolvermos."

Totalmente de acuerdo...

"...Ellos estaban allí quietecitos, dormidos a la sombra de sus árboles, en un estado neutro hacia el amor, el odio y la ambición, los tres motores que activaban el flujo vital; las tres causas que movían al hombre a abandonar su estado letárgico..."

Y digo yo, trabajar por necesidad, sin que te mueva más ambición que ganar para vivir: ¿es un estado letárgico?...  Pues sí, probablemente. Y no, no es mi caso, cierto que trabajo porque necesito el dinero,  pero mi trabajo para mi va bastante más allá.

"... Me percaté de que hay temperamentos que parecen dedales. Temperamentos incisivos y temperamentos receptores. Imaginé que una sombra determinada cobija a los hombres en la vida lo mismo que en la muerte. Adiviné que la sombra que a mí me cruzaba el corazón era alargada y fina como la de un ciprés..."

Un poco extremista la afirmación. Pero mola como generalidad.

"..Sólo existía un punto irrebatible, actual, aunque su proceso y evolución hubiese sido inconstante, dudoso y movedizo: Yo era ya de una manera y resultarían estériles los esfuerzos para darme la vuelta basándome en lo que pude ser. Quitando un eslabón a mi cadena vital y añadiéndole otro postizo no se conseguiría modificar la forma ni la resistencia de la cadena..."

Me ha calado...

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