Desde hace unos meses, comencé a escribir sobre los libros que leía, durante este tiempo he escrito sobre todos ellos, no lo publicaba aquí porque este blog estaba hivernando (y como al oso Yogui es mejor no molestar a nadie cuando hiverna) .
Así que mis impresiones sobre las lecturas las mandaba por correo. Como se las mandaba a alguien al que quería impresionar lo hacía rapidito, era terminar un libro y ponerme a escribir: algunas veces de manera atinada otras no tanto.
Ahora he descubierto que cuando acabo un libro si en vez de escribir mis sensaciones en el momento de terminarlo, espero unos días, lo voy reflexionando, voy analizando lo que he leído, llego a conclusiones realmente interesantes, o por lo menos a mi me lo parecen. Porque cuando lo hago en el momento de terminarlo me quedo con la última sensación que me ha producido pero olvido todas las anteriores.
Eso me ha pasado con mi penúltimo libro: La Caja Negra de Amos Oz .. me gusta tanto el título como el nombre del escritor (prueba a decirlo en voz alta).
Es un libro de cartas, son cartas que se van enviando los distintos protagonistas: aquí el escritor es donde demuestra su 'saber hacer', cada carta, según el personaje que la escribe tiene un estilo totalmente diferente.
Llana:
Una escritura estupenda, sútil, descriptiva, de sentimientos a flor de piel, transmitiendo sus rabias, miedos, son de esas personas que saben transmitir su 'yo' mediante lo que escribe.
Alec:
Escritor de fama mundial, reconocido por sus libros sobre análisis de la religión y de la historia. Escribe como tal, no es un hombre que transmita lo que siente con la facilidad de su ex-mujer, se le da mejor transmitir hechos que sensaciones y el motivo principal es que en el mundo de los sentimientos no se desenvuelve demasiado bien.
Michel:
Religioso practicante, judío por supuesto. Te cuela sus salmos línea sí línea también. El dinero le trae de cabeza (como a casi todo el mundo), es quizás el personaje más mundano del libro.
En todo el libro se barajan dos valores importantes: el dinero y el amor. De la manera en que pueden llegar a corromper tanto uno como otro. El amor: cuando se basa en el deseo, en la posesión. El dinero: cuando llega de una manera fácil y corrompe lo que toca.
Comienza así:
«Querido Alec: Que no hayas destruido esta carta al reconocer mi letra en el sobre prueba que la curiosidad es más poderosa que el odio. O que tu odio necesita carne fresca.»
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